Transformación Laboral, base de Digitalización

Actualmente, vivimos en la era del cambio, de la revolución digital, las nuevas tecnologías y de la información al alcance de la mano. Múltiples han sido las ocasiones que hemos escuchado las mismas palabras, el mismo relato en torno a la transformación digital, los mismos tips de digitalización y exactamente las mismas recomendaciones de cómo subirnos al vehículo de la información, de cómo ser parte de todos estos cambios. 

De forma recurrente, nos encontramos con análisis y explicaciones en torno a la transformación digital, a partir de lo cual los razonamientos van enfocados en diferentes direcciones y propuestas, algunas complementarias y otras totalmente opuestas. Posiciones donde el principal cambio a generar, viene dado por la utilización de plataformas digitales, accesos a nuevas tecnologías de software y automatización de funciones que hoy son generadas de forma manual. Por otro lado, existen posiciones donde el flujo principal está enfocado en los procesos de negocios y cómo estos son estructurados en torno a lo que la tecnología potencia. En adición, existen posiciones donde el foco está en el cambio cultural, como un complemento de los dos puntos antes mencionados, proceso que tiene como principal foco poner los esfuerzos en entender la importancia que la tecnología mantiene en los negocios, en el bienestar interno de la compañía y cómo esto impacta el funcionamiento organizacional de la empresa y sus stakeholders

A partir de lo anterior, me he dado cuenta que muchas son las preguntas que nacen en torno a estas nuevas tecnologías. ¿Cuándo se pondrán en funcionamiento? ¿Cómo afectarán o apoyarán nuestras vidas? ¿Qué impacto tendrá en nuestros trabajos? ¿Cómo cambiarán las empresas? Y tantas otras consultas que se generan de manera automática, al levantar conceptos ligados a cambios de tecnologías, y la forma de relacionarse con estas. 

Lo que puedo asegurar, es que estas disrupciones digitales, marcarán la pauta en tecnología en el corto plazo. Además, se puede establecer que han generado enormes expectativas sobre todos los nuevos beneficios que podrían mantener a futuro. Tanto en potenciales mejoras de nuestra realidad nominal, así como también nuevos escenarios hoy desconocidos. No obstante, también son muchas las posiciones desafiantes y opuestas a la transformación digital. ¿Cómo lo podemos explicar? ¿Por qué desafío la transformación? 

En las múltiples conversaciones que he mantenido con expertos en procesos tecnológicos y cambio digital, el concepto común es que existe “miedo” al cambio, y este miedo se acrecienta cuando enfocamos nuestros esfuerzos en posicionarnos como ajenos a los cambios disruptivos. Estamos acostumbrados al control y a la capacidad mantener monitoreo sobre todos los ángulos posibles. No obstante, el cambio tecnológico desafía nuestra información y produce incertidumbre. Esto nos genera una sensación de miedo y nos pone automáticamente en una posición de alerta por la potencial falta de control que esto implica. En línea con lo anterior, el gran aprendizaje que podemos levantar desde la tecnología y el proceso tecnológico, es que la única y gran constante, es el cambio, y tenemos que ser capaces de aceptarlo y enfocar nuestros esfuerzos a entender cómo podemos posicionarnos a favor del cambio, y construir y aportar desde esa perspectiva. 

Por tanto, el gran foco del presente artículo, está en incentivar nuestra capacidad de abrazar el cambio, entenderlo como la única gran constante y enfocar nuestros esfuerzos en construir desde esa perspectiva. El principal aprendizaje busco provocar, está en entender que el cambio no es una propuesta, no es una posibilidad, es un hecho. Cuando aprendemos a verlo como tal, podemos esclarecer las diferentes y múltiples oportunidades que nos presenta. De otra forma, nos ciega, nos presiona y en poco tiempo nos encontramos en una negativa espiral decreciente. 

Un segundo gran aprendizaje y quizás el más importante, está enfocado en la capacidad de volver a sorprendernos, buscar nuevas herramientas, generar nuevos conocimientos y entender que no hay límites en nuestro portafolio personal de habilidades. Uno de los principales beneficios y to – do que nos entrega la tecnología -nadie debería estar en contra- está en la capacidad de acceder a enormes fuentes de información y conocimiento validado. Esto, nos permite estar en constante alerta y ser capaces de adelantarnos al cambio, ponernos al frente de la tendencia y amplificar el set de posibilidades que nos presenta.

Finalmente, hemos enumerado y revisado los conceptos recurrentes en torno al cambio digital, al igual que los principales efectos de la incertidumbre en respuesta al cambio tecnológico. Con el objetivo de cerrar esta columna e invitarlos a seguir participando de este blog, los invito a entender el cambio y abrazar la incertidumbre. 

No gastemos tiempo en cerrarnos a cambiar y volvernos reacios a la tecnología; utilicemos la capacidad que esta nos entrega de conocimiento, motivémonos a aprender, obtener nuevos skills personales y disfrutar de las posibilidades que se abren cuando entendemos que la única constante es el cambio. Marcel Proust decía que “el único verdadero viaje de descubrimiento consiste en no buscar nuevos paisajes, sino en mirar con ojos nuevos”, y cuánta razón tenía. Hagamos de nuestro día a día, un viaje a través de esta nueva perspectiva.

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